Hace poco, recibí por error una vieja carta militar. Cuando la abrí, entre los casi imperceptibles esbozos de pizarra que quedaban, pude leer la carta de un soldado, que le escribía a alguien, pero no lo mencionaba.
La carta esto decía:
Soy un soldado, soy un luchador nato, y estoy luchando por mi país. ¿Estoy luchando por mi país?
No lo sé, ni siquiera se porqué estoy aqui, en medio de toda esta locura, matando enemigos y enterrando amigos por igual.
Tampoco lucho por mi familia, pues hace tiempo ya que descansan en tierra. Todos mis amigos de la escuela, me están guardando un sitio entre ellos desde ya bastantes dias.
No lucho por que crea en la libertad del pueblo ni en el futuro de mi nación. No lucho por que pueda conseguir algo. No lucho por que tenga algo por lo que luchar. Lucho por que sé que lucho por nada, y eso es lo que me impulsa a levantar mi fusil sin miedo, pues ¿que más puede perder un hombre que no tiene nada, y su vida vale lo que su fusil pueda hacer?
Puede que esta carta sea la última que escriba,o puede que no, pero se que mi vida es lo que me empuja a luchar, pues es lo único que me queda, y por eso lucharé sin miedo, pues que miedo puede ahondar mi corazón, si ni eso me queda ya.
Releí la carta varias veces, y por primera vez me pareció poder estrechar la mano a un hombre verdaderamente libre.
miércoles, 23 de diciembre de 2009
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
