viernes, 25 de septiembre de 2009

" Hoy conocí a un genio en el tren
como de seis años de edad;
se sentó a mi lado y,
mientras el tren
corría por la costa,
llegamos al océano.
el niño me miró y me dijo:
el mar no es nada bonito.

fue la primera vez
que me di cuenta
de ello. "
No sé lo que he soñado
en la noche pasada.
Triste muy triste debió ser el sueño
pues despierto la angustia me duraba.

Noté a incorporarme
húmeda la almohada, y
por primera vez sentí al notarlo
de un amargo placer henchirse el alma.

Triste cosa es el sueño
que llanto nos arranca,
mas tengo en mi tristeza una alegría...
sé que aún me quedan lágrimas.

miércoles, 23 de septiembre de 2009

Ha llovido

Hoy ha llovido,
estoy cansado.

Tal vez mañana llueva,es lo mas seguro.
Las pequeñas cosas son las que de verdad llenan de gozo el alma
y sosiegan el espiritu, tan atormentado y cansado que su color
se vuelve gris.

Una rociada de agua,
gotas en la cara.

Sentirse vivo,
porque hoy ha llovido.

Sentirse unido,
a cada suspiro,
a cada gota
que cuenta su historia.

Hoy ha llovido

martes, 22 de septiembre de 2009

Al pianista violador

Al pianista violador
le dedico mi último rincon de razón

Cada tecla pulsada
cuantas noches en la cama

Cada nota arrancada
cada sabana perfumada

Cada melodía interpretada
al despertarme cada mañana

Una canción comenzada
tu mirada

Un fugaz vistazo a los recuerdos
me dice que aun no has vuelto

Porque, por ti cariño
he vivido

Al pianista violador,
le recrimino su alma

Un alma que conmueve el corazón
y lo llena de calma

Al pianista violador que con las últimas notas
nos hace llegar al climax

Al pianista violador que nos viola sin saberlo
que nos agrada sin quererlo

A aquel hombre que con sus dedos, rapidos y veloces
clava un trozo de el

Al pianista violador que no supo porque tocaba
hasta que termino la canción

El violinista


Tal vez lo hallas visto, o tal vez no.
Es un hombre viejo, con una gorra negra ajustada, deshilachada por la parte izquierda, deshecha por la derecha.
La mugre le cubre buena parte de la visera.
Su pelo es lacio y grasoso, entre largo y muy largo, enredado y enmarañado.
La barba luenga y gris, conocedora de cuchillas mejores.
Sus ojos, hundidos y sombríos, rodeados de cercos de insomnio, reflejan la más dura vida.

Su traje de domingos, y del resto de su vida, es una camisa blanca que decidió cambiar de color.
La magnífica chaqueta es negra, sucia negra y no pienso decir nada más, porque no se puede.
Tal vez sus pantalones fueran de fiesta, pero ahora apestan.
En las manos lleva guantes recortados. En los guantes lleva mano y dedos viejos.

¿Por qué me fije en este andrajoso personaje?
No lo hice.
El clavo su mirada hundida y sombria, que refleja la más dura vida. Y también la más triste alma.
De una caja de cartón que había a su lado, tal vez de vino, tal vez no, sacó el que hasta el momento me pareció el violín más gastado que había contemplado.
Cogió después una varilla lijada, suspiró y comenzó a tocar.

Su canción, simples notas arrancadas al aire, empezaron a conmover una parte de mi.
Me quedé donde estaba.
Algo comenzó a hacerme sentir muy mal. Cada vez peor.
Noté que algo húmedo me resbalaba por la cara. Me toque. Estaba llorando.
El violinista seguía mirándome, ahora más intensamente.

Terminó de tocar, y fue como si toda la tristeza de la gente de alrededor cayese sobre mí.
Fue entonces cuando también me di cuenta de que era ciego.
Me acerqué y fui a darle lo que llevaba suelto, pero me dijo:
-Ah...gracias, pero no toco por dinero-Me sonrió-Pero tú...no deberías de entristecerte-.
Tocó algo en las cuerdas, y me sentí como si hubiera sido un día mas feliz.

Nunca lo he vuelto a ver.